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El Renacer

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El Renacer

Mensaje por Isaac S. Dolohov el Miér Dic 22, 2010 4:31 pm



Sin lugar a dudas, ese año estaba siendo el más placentero de toda su vida. Un año sin problemas, sin obstaculos... un año sin Harry Potter. El recuerdo penetraba su mente casi todos los días con tonos dulces y sádicos, disfrutando el rememorar aquellas imagenes de su colega asesinando a quien se había atrevido a hacerle frente al inigualable Lord Voldemort. Le hubiese gustado haber vivido en la época del auge del Señor Tenebroso, y ayudarlo en todos sus propositos, de hecho, hubiese sido una bendición para él llevar en su brazo la flamante y honorable marca tenebrosa. En fin, el tiempo había pasado, y ya estaban libres de aquella plaga de impureza y traición a la sangre... o al menos, por ahora.

En cierto modo, el trabajo de la nueva generación de Mortifagos de la que él estaba a cargo, recién comenzaba. Nuevos magos y brujas estaban ahora en el mundo mágico, y seguramente no todos eran dignos de aquello. Salazar Slytherin se había encargado de implantar los ideales que su ídolo había seguido paso a paso para exterminar a todo aquel de sangre impura y limpiar el mundo mágico de toda la escoria que pueda tener en él. De ahora en adelante, él mismo, Isaac S. Dolohov, se encargaría junto a su grupo de continuar con ese modus operandi hasta que lo sea necesario.

Y allí estaba, una figura alta cubierta de una gran túnica negra que desfilaba por los rocosos suelos del Cuartel poco a poco, hasta que al final se sentó en un sofá cubierto de cuero, entrelazando sus dedos mientras miraba las paredes. Las antorchas indicaban que era alguna construcción antigua, y el fuego esmeralda en él, era un simbolo exacto relacionado a las hermosas y astutas serpientes que a menudo pasaban por el lugar. Esa noche, se produciría el renacer de las artes oscuras; el comienzo de una nueva era para el mundo mágico. Los Aurors habían vencido una vez, pero él se encargaría que la segunda partida sea un jaque mate directo a ese maldito departamento.

Harry Potter estaba muerto al igual que todo su equipo, pero sin lugar a dudas, así como ellos buscaron venganza de la caida de sus familiares y Lord Voldemort, del otro lado habría quien osaría desafiarlos por las tontas muertes producidas. Debían estar alertas, pensar cada paso antes de darlo, analizar las entradas y las salidas de cada puerta que parezca estar abierta en el camino, para así no tropezar ni caer en trampas que puedan perjudicarlos. Afortunadamente, tenía un buen equipo, pero preferia tomar precauciones, no sea cosa que entre sus filas haya algún otro cobarde.

- Es tan solo cuestión de tiempo - murmuró por lo bajo, mientras encendía uno de sus cigarros. Fumaba lentamente, expulsando el humo hacia sus costados y logrando un ambiente aún más tétrico en ese sitio repleto de candelabros y aires de medioevo. Sí, definitivamente era cuestión de tiempo absolutamente todo... ese era su analisis del momento... solo necesitaba tiempo para esperar a que lleguen los suyos a ese lugar... y solo tiempo faltaba para culminar lo que el amo de las serpientes había comenzado muchos siglos atrás.


Última edición por Isaac S. Dolohov el Lun Dic 27, 2010 9:53 pm, editado 2 veces
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Re: El Renacer

Mensaje por Nicole Hayes el Miér Dic 22, 2010 9:49 pm

El largo transcurso de este año por fin estaba llegando a su fin, luego de la gran variedad de sucesos que habían llegado en este año, para la castaña resultaba ser un gran orgullo el ver que su venganza estaba a tan sólo unos pocos pasos de estar finalizada. La muerte de aquel mago llamado Harry Potter resultó ser la mejor noticia que pudo haber llegado a oídos de la joven, todo un año sin la presencia de algún aliado de quien había terminado con la vida del Señor Tenebroso, y también del que había osado enviar a su amada madre a Azkaban. Sin embargo, aún faltaban varios aspectos los cuales debían ser eliminados, entre ellos la esparción de la sangre sucia que cada vez crecía con una notoria rapidez.

El día de hoy resultó ser tranquilo, en otras palabras, podría ser caracterizado como aburrido. El hecho de no tener nada por hacer por lo general le molestaba, dedicándose a gastar la mayor parte del tiempo realizando simples lecturas mientras esperaba a que llegase la noche.Sus tiempos de ocios eran caracterizados por las actividades que, a diferencia de Nicole, para muchos resultaban ser de poco interés e inclusive aburridas.

El simple hecho de encontrarse a sí misma, desperdiciando el correr de las horas en una sola actividad comenzó a resultarle molesto e incómodo. Si bien, la joven es caracterizada por poseer una personalidad tranquila, no era el tipo de chica que dependiese únicamente de realizar únicamente una actividad para poder distaer su mente de lo que era el aburrimiento.

Sus pensamientos la habían apartado de lo que se encontraba a su alrededor, dedicándose a recordar acontecimientos del ayer, viéndose a sí misma como presa de las cadenas del ayer, eran muchos los recuerdos que la joven seguía sin olvidar, la mayoría resultó ser un pasado oscuro que le generaba molestia, y a su misma vez, dolor. Recordaba a la perfección el encarcelamiento de su madre, dicho suceso le había arruinado su infancia al verse apartada de lo que, para ella, era la imagen de una madre de carácter ejemplar, enseñándole lo que era necesario, sabiendo con quiénes debía tratar a la hora de ser llamada al colegio. Para gran desgracia de la familia, todo por lo que habían trabajado se vio obligado a quedar incompleto, y ante tal osadía, la castaña juró que cobraría venganza, es por ese mismo motivo que decidió formar parte de los mortífagos, para así poder librar al mundo de los sangres sucia y dar por terminado el trabajo de su madre.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos, al darse cuenta que las horas habían transcurrido con una rapidez sumamente diferente a la cual se había hecho ausente mientras dedicaba su tiempo a leer. Por lo que la joven se dirigió a su lugar de residencia con el propósito de alistarse y así poder dirigirse con tranquilidad hacia el lugar donde se escondía junto al otro grupo de mortífagos.

Viendo que ya se encontraba lista, apareció en el escondite. Nicole suspiró antes de entrar, una vez dentro se dio cuenta que era la tercera en habitar el lugar, dio un leve recorrido con la mirada y vio a Isaac, al quien le hizo una leve reverencia. No fue quizás la más expresiva debido a la característica arrogancia con que solía ser descrita Nicole.


Off: se me fue la img a último momento ._.
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Re: El Renacer

Mensaje por Juliette Renard el Jue Dic 23, 2010 12:12 am

¿Extrema alegría y buen humor? ¿Juliette? Cuaquiera que escuchara esas palabras y conociera a la perfección la personalidad de la complicada rubia no daría crédito a lo que escucha. Pero para sorpresa de muchos la joven Renard charlaba y reía aquellos días como pocas veces en su vida. Aunque en realidad era una de las pocas personas a las cuales se les veía de tan excelente humor y es que los recientes acontecimientos habían marcado a la población mágica y todavía no daban crédito a lo que había pasado. Miedo, angustia, pánico... la gente de nuevo se encontraba en un estado de alerta y sentían que la tranquilidad que había reinado durante todos aquellos años estaba próxima a terminarse. Tratando de buscar una explicación coherente al comportamiento de la chica, llegaron a la conclusión de que habría renovado el guardaropa, que saldría de viaje, que tenía un nuevo novio... pero era imposible relacionar a la francesa con aquella tragedía que había sacudido al mundo mágico.

Pero Juliette siempre lograba que el dicho de "las apariencias engañan" se cumpliera. La rubia había formado parte importante de aquella matanza y estaba sumamente orgullosa de haber podido cumplir uno de sus principales objetivos: cobrar venganza por todo lo que su familia había tenido que padecer. El día parecía perfecto para la chica ya que una terrible neblina cubría las calles de la ciudad y al tener sus vacaciones podía aprovechar los días a su gusto y para ella era relajante poder sentarse en su sofá y contemplar el precioso panorama que le ofrecia Queens Park. Aunque hubiera querido quedarse todo el día sentada sin hacer nada, tenía una cita importante mas tarde, a la cual debía asisitir puntual y obligatoriamente... aunque en realidad para ella mas que una obligación era un placer.

Después de tomar una relajante ducha se dispuso a elegir su atuendo. Fuera la cosa mas insignificante del planeta, era un ritual diario y obligatorio el escoger lo que usaría ya que para ella su apariencia era algo sumamente importante y no había poder alguno que la obligará a desistir de aquella tarea. Unos jeans, unas largas botas de gamusa que llegaban a la rodilla, un hermoso suéter de un rosa pálido y un saco negro aguardaban sobre su cama mientras la ruia arreglaba las ondas de su cabello y colocaba un broche rosa. No necesitaba maquillarse a excepción de sus ojos a los cuales delineo de negro y pintó sus pestañas. Tomó un gran bolso negro donde cuidadosamente doblada colocó una capa negra que usaría mas adelante.

Abandonó su apartamento y salió a las frías calles de Londres. Debía aparentar que se reuniría con algunas amigas para no levantar sospechas. Mientras caminaba la imagen de su casa en llamas cruzó por su mente. Odio. Todos aquellos fanáticos del idiota "Elegido" solo merecían desprecio y el odio de la rubia. No les había importado si lastimaban o no a una familia e incluso si llegaban a matarlos. Pero gracias a su imprudencia es que ahora el mundo se había quedado sin el perfecto Harry Potter y todo su séquito de ineptos amigos. Era momento para un nuevo reinado y ella estaba decidida a cooperar para que este reinado estuviera en manos de personas dignas.

Cuando estuvo lo suficientemente lejos de su hogar y asegurándose que nadie la seguía ni la veía, la chica se detuvo en un pequeño callejón. Con sumo cuidado sacó la capa negra y la coloco sobre sus hombros mientras la capucha cubría su rostro. Con el mismo sigilo la chica desapareció. Reapareció frente a una imponente casa. El clima seguía siendo bastante deplorable y al sentir la helada brisa sobre su perfecto rostro, una sonrisa se dibujo sobre los labios de la ojiverde. Se detuvo un momento ante la puerta principal mientras respiraba profundamente. Este sería su segundo hogar por mucho tiempo así que después de suspirar abrio con cuidado la puerta y se intrdujo en la residencia.

Con pasos sigilosos y aquella elegancia que la caracterizaba al caminar, la rubia comenzó a cruzar el vestíbulo hasta llegar a la conocida sala de las reuniones. Aquella luz verdosa le recordaba su adorada sala común de Slytherin y con nostalgia recordó su época como estudiante de Hogwarts. Pero no era momento para ponerse melancólica y a recordar el pasado así que con pasos seguro camino hacía donde se encontraba Isaac mientras retiraba con cuidado la capa negra, la cual colocó en el asiento que se encontraba a la derecha del joven.

-Buenas noches... - saludó al resto de sus compañeros mientras tendía su mano hacia Isaac. Sabía que aquella excelente relación que existía entre la rubia y el jefe de los mortífagos no era del agrado de muchos, pero sencillamente a ella no le interesaba el levantamiento de cejas ni el arrugamiento de la nariz de los demás. Mientras ella mantuviera su prestigio dentro del recién formado grupo los demás podían gastar sus energías mientras la envidia se apoderaba de ellos.
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Re: El Renacer

Mensaje por Isis Knoxville el Jue Dic 23, 2010 7:44 am

La familia Knoxville ya hacía reunida en la Mansión principal, donde se encontraban viviendo los padres de Isis, por supuesto. No siempre tenían tiempo para juntarse los cuatro a cenar, aunque en esa ocasión, tenían algunos invitados, un par de viejos amigos de Alemania. Y aquel lugar se fundía en una extraña feria de vanidades, ella estaba acostumbrada a tal ambiente. ¿Para que mentir?. Su madre -hace mucho tiempo- había considerado que uno de los sujetos de allí, habría podido ser un excelente candidato para futuro esposo. Pero tal cosa jamás sucedió, porque nunca fue lo suficientemente amable y dócil como para dar el brazo a torcer ante aquel sujeto. Y no, no es que le desagradara, sin embargo, no lo sentía a su altura. ¿Quién lo estaba?.
Poco tiempo después, los invitados debieron retirarse, dejando finalmente en silencio y pura tranquilidad aquella imponente mansión que se encontraba en Yorkshire, protegida para que ningún muggle pudiera verla. Típico de los Knoxville.
Más sin embargo, Isis adoraba volver a aquel viejo hogar, pero debió rechazar la oferta de su madre, de pasar la noche allí. Pues ella, al igual que su hermano, tenía diferentes cosas por hacer. Y tras terminar de hablar todos los asuntos respecto al trabajo con su padre, decidió que lo mejor sería marcharse. Obviamente tenía un asunto muy importante que atender en esos momentos. De hecho, tan solo le bastó observar la ventana y ver la densa oscuridad, para darse cuenta que debía estar con ellos cuanto antes.

Se despidió de sus padres y de su hermano, prometiendo que tal vez el próximo fin de semana, los volvería a ver. Lo más seguro era que si. Su familia no era exactamente el prototipo ideal, pues eran todos muy cerrados y fríos. Pero la lealtad, la unión y el respeto que se tenían, era prácticamente inigualable. Aunque era de esperarse, proviniendo de una familia tan ancestral y con costumbres arcaicas.
Y al igual que su hermano, la muchacha de rubios cabellos, desapareció del lugar mediante magia, apareciéndose en Londres de inmediato, en una calle oscura, vacía y sin testigos de por medio. Siempre solía ir allí, porque nunca había nadie, era un lugar magnífico para aparecerse. Entonces, comenzó a caminar despacio, con el mentón en alto y con un majestuoso porte que rozaba la melancolía.
Esa noche, como habían tenido una pequeña reunión en su familia, llevaba una vestimenta bastante sobria y elegante. Siempre vestía bien, nunca de forma vulgar. Después de todo, pertenecía a la alta sociedad. Era impensable ver a una Knoxville desaliñada.

Finalmente, luego de una pequeña caminata, la mujer arribó al lugar. Una edificación imponente, incapaz de ser encontrada por otros, excepto ellos. Cruzó la puerta y caminó por el lugar, escuchando el sonido del tacón de su mismo zapato. No sabía realmente si ya estarían todos o si acaso sería la primera en llegar. Sin embargo, tampoco era tarde, porque había tratado de ser lo más puntual posible, como siempre que debía asistir a algún lugar. Respiró y varios aromas mesclados llegaron a su nariz; perfumes, para ser exacta. Lo que dejaba por sentado que las dos señoritas ya se encontraban por allí.
Poco después, Isis atravesó el umbral de la puerta, donde se encontraban todos los presentes. Se quedó parada allí y esbozó una sonrisa torcida, que se asemejaba más a una extraña e inquietante mueca. Aunque ya de por si la presencia de Isis era algo inquietante.

- ¿Por qué tanto silencio?, ¿Acaso han matado a alguien y no me han esperado? - Preguntó en un tono irónico, enmarcando más su sonrisa. - Buenas noches - Dijo finalmente a todos, pero luego, se giró hacia Isaac e hizo una pequeña reverencia con su cabeza. - Es un placer poder estar aquí esta noche - ¡Claro que si!. Ella misma había estado buscando aquello por años. Confiaba de la capacidad y el gran ingenio de Isaac. Muchos decían que Voldemort era inigualable y si...Era cierto. Pero no significaba que alguien no pudiera terminar lo que el mejor mago tenebroso había empezado. Y eso...bueno...eso ya lo habían concluido. Pues matar a Potter había sido la frutilla del postre para toda esa generación de nuevos mortífagos. Excelente labor, sin duda alguna. Pero aún faltaba más e Isis, era una mujer sedienta de poder, sedienta de lograr todos aquellos fines que parecían ser macabros para algunos, más para ella, era lo que defendía sus ideales.
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Re: El Renacer

Mensaje por Isaac S. Dolohov el Jue Dic 23, 2010 3:18 pm

Poco a poco una maquiavelica sonrisa se iba dibujando en el semblante del hombre al ver como poco a poco sus Mortifagos iban llegando. Respondió a las reverencias de los dos primeros presentes tan solo con un movimiento de su mano que los invitaba a sentarse con cordialidad. Sin embargo, no movió otra de sus extremidades ni habló hasta la llegada de Juliette. Ni bien la vió entrar por la puerta, expulsó lo último que quedaba del humo y apagó el cigarro contra la pared. Sabía que a ella le desagradaba completamente el aroma a tabaco, y si bien por lo general Isaac era desconciderado y no le interesaban esas cosas, debía sin duda alguna mantener a una de sus más fuertes aliadas con una sonrisa en sus labios, no lo contrario.

Le estrechó la mano despacio y luego le dió un beso en los nudillos. - Buenas noches, Juliette- murmuró. Y finalmente, allí estaba Isis, su otra preferida. Como siempre tenía un gran gusto para la ropa, y continuaba con su caracteristica forma de ser, lo cual era de esperar. Sí, si en alguien podía confiar Isaac, era en ellas dos, al resto, los tenía entre cejas.
Entonces se levantó y empezó a caminar lentamente al rededor de los suyos, mostrando en su semblante muecas de analisis algo exageradas. Detuvo su paso justo al lado de un candelabro y pasó su mano por encima del fuego. Acto seguido, sopló elegantemente y el calor que rodeaba la vela, debil, se apagó por completo.

- Mi querida Isis, buenas noches. Afortunadamente no te has perdido de la acción. Nuestra última presa fue Harry Potter... cuya vida... debil como ese fuego, se evaporó finalmente... y murió, de una vez por todas. - decía tranquilamente, sin quitar la vista de la vela. Entonces, sacó su varita de entre las profundidades de su túnica y apuntó hacia el candelabro. - Incendio... - con un movimiento sutil de su varita, el fuego ardía nuevamente en su lugar con tintes esmeralda. Arqueó las cejas, y volvió al lugar del cual se había levantado: El sofá. Miró de reojo a Juliette, y luego a Isis, a las dos con dejos de complicidad. Alejó su vista hacia Hayes y Selwyn, quienes habían ya demostrado ser buenos Mortifagos, sin embargo, aún quedaban una serie de pruebas para mostrarlo, pruebas que, ya vendrían con el futuro mismo.

- Una Nueva Generación de Mortifagos sugiere una nueva generación de magos lo suficientemente estupidos como para intentar detenerlos. No hay más Harry Potter's, ni Albus Dumbledore's, pero habrá definitivamente aquellos que quieran imitarlos en una idiota acción de bien. Lo que quiero que hagan es mantener una completa vigilancia en sus respectivas zonas de trabajo. Escuchen, lean, estén atentos a cualquier movimiento o palabra que indique que están al tanto de nuestra existencia. - decía con obvios tonos de autoridad, aunque no actuada. Era evidente que lo que quería era exactamente que ellos estén listos para actuar aún en la más remota situación. Finalmente se quedó sin hablar, simplemente observaba sus filas esperando oir alguna respuesta interesante a eso.

Lo que vendría era totalmente imprevisto, pero si ellos le traían información, sumada a la que él ya poseía, podría idear planes para que sigan por lo bajo, sin ser descubiertos. Aunque eso era solo por ahora. El mundo mágico debía saber de la existencia de la nueva era de los Mortifagos, sin embargo, aún era demasiado pronto. Debían actuar más, tener más victimas y con ello más experiencia en el trabajo en equipo que deberían de llevar a cabo más de una vez. Para cuando el resto se enterara de ellos, ya serían invensibles y serían los causantes de cosas horribles para cualquier ente mágico inclinado hacia la luz y la bondad. Sembarían el miedo, al igual que lo había hecho el Señor Tenebroso, de a poco, para mostrarse en su auge. No podían fallar.
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Re: El Renacer

Mensaje por Corban Miller el Jue Dic 23, 2010 10:19 pm

¿Un buen dia? Era probable. Ultimamente el mantener en optimas condiciones la Red Flu era algo de suma facilidad, ademas de que sabia hacer con suma perfecccion mi trabajo, tenia que saber hacerlo, puesto que el aparentar ser un frio, arrogante y galante funcionario del Ministerio, necesitaba de una buena actuacion de mi parte. ¡Pero vamos! Nadie esperaba nada mas de mi parte, es decir, ¿Acaso creian que les saludaria con una adorable sonrisa? , ¿Que les daria los buenos dias a gente tan infame?, ¿Que me pondria como banquillo para que recargaran sus cansados pies? Si yo no fuera Corban Miller...tal vez. Pero por caso contrario, lo era.

Pero bueno, ¿a que se debia el buen humor que me cargaba? Simple. El Profeta al fin habia anunciado las repentinas y tormentosas muertes de un par de magos y el allazgo de unos muggles dementes por las torturas exuberantes que habian recibido. En lo personal me sentia satisfecho por lo de los Muggles y por ese motivo no podia ocultar una suave sonrisa ne mis labios a la hora de leer una y otra vez las redacciones y la omicion de detalles dados en la prensa magica. Pero claro, para aumento de mi alegria, los aurores y funcionarios del Ministerio estaban casi histericos, años con una absoluta paz para que de la nada aparecieran unos extraños a hacer Guerra...que lindo.

Me habia pasado la mayoria del dia con el periodico, releyendolo tantas veces que los doblecez estaban mas que marcados. Unicamente la voz d emi secretaria me saco de mis pensamientos, pues se preocupaba de mi pasiva actitud. Para no levantar sospechas, sali a comer, no queria que mas personas notaran aquella mueca de satisfaccion en mi rostro. Tome mi tunica, que he de decir que era negra aquel dia, haciendo juego con unos pantalones de vestir perfectamente lisos, unos zapatos italianos, limpios y brlillantes, una camisa bien planchada y negra, a juego con la corbata negra. No era rara esa vestimenta en mi, la portaba desde la muertes d emi madre y hermana. En fin.

Despues de se momento mi dia habia pasado de lo mas tranquilo, con la unica sorpresa que al llegar a mi departamento, mi brazo izquierdo empezo a arder, como si mil carbones al rojo vivo fueran tallados por mi suave piel. Gruñi pro lo bajo, exasperado de aquella molesta y sin mas, me desapareci. Pocos segundos depues, me encontraba en una lujubre habitacion, apenas tenuemente iluminada por algunas velas, con humo de cigarrillo que entorpecia la vista. - Lamento la tardanza - Murmure sin mucha atencion, ni siquiera con el "lider" me portaba de la mejor manera, era bien sabido que no era de recibir ordenes.

Hecho un vistazo de lo mas rapido por la habitacion, reconociendo las caras atentas de mis compañeros. Pero en quien me centre, fue en Juliette, ¿por que? Simple, por que siempre lo hacia y siempre estaba con ella, congeniabamos bien para hacer nuestras fechorias, haciamos buen equipo. Sin mas, fije mi atencion de nuevo al centro de la habitacion, con una exprecion ciertamente aburrida.

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Re: El Renacer

Mensaje por Beliál Astaroth Berith el Lun Dic 27, 2010 6:20 pm

Me encontraba solitario. Como siempre, vagando como lobo, en la nieve espesa de los bosques, en mi forma más común de animago. Comencé a moverme por todos lados, con un frío penetrante que rodeaba todos los lugares, sintiendo como mis patas se hundían con cada paso en esa blancura. Pensaba totalmente en mi pasado, en los días de Estudiante en Hogwarts... No había cambiado ni un poco. Siempre solo, siempre solitario, siempre tan infeliz... Escapando de el Ministerio de Magia, para no ser encerrado en Azkaban, no quedar loco como aquella tal Bellatrix Black, fiel seguidora de Lord Voldemort. Aún pensaba en ese sujeto como alguien grandioso, poderoso, totalmente divino. Pensaba en él como el mismo Dios de la creación, el castigador que quería un mundo con la pureza total de la sangre. No era de sorprenderse que, con todo respeto, pensara que Lord Voldemort nada más era un gran sádico asesino y con un grave problema mental, a pesar de ser grandioso. Lo miraba desde ambos puntos de vista. Siempre me he detenido a pensar. ¿Por qué? ¿Por qué escuché a Percival? Sabiendo de la Historia del Mundo Mágico, con mi moralidad mental, diferenciando el bien del mal, ¿por qué me transformé en un Mortífago? Ahora, estoy condenado a vagar por todo el mundo como un lobo, ¡MALDITO Y CONDENADO DESTINO! Digo yo... Esto me está llevando a ser un total oportunista, un pesimista, una persona que oida a los demás y que no confía en nadie, ¡eso soy!

Sin saber por qué, caí en el suelo, de osico en la nieve. Comenzó a arder, de forma increíble, de forma extraña, comenzaron a arder de forma terrible y abrazadora ambos brazos, hasta tal punto que me revolqué en el suelo y lancé un aullido al aire, totalmente penetrante y de dolor. Era la llamada de los Mortífagos, ¿o qué más sería? No lo sé, pero hasta donde sé, eso significa que es necesaria mi presencia, y si no asistía, eso sería mucho peor que estar en Azkaban, dado a que ser Mortífago implicaba ser leal, obediente, fiel, y puntual. Más que nada, fiel a la ideología de Lord Voldemort, ser un muñeco en hilos de una maldita persona que no sabía su nombre ni conocía. De los Mortífagos que logré conocer, todos, absolutamente todos están muertos. Debería continuar. Aún recordaba donde se encotraba el cuartel de los Mortífagos, además de tener la sensación de saber donde está, como un imán que me llevaba a esa energía malvada, esa energía... Horrible para algunos, pero para mí, en ese momento, era tan placentera. El ardor de mis brazos comenzaba a cesar, me levanté, sacudí mi cuerpo, mi torzo, mi cabeza, y demás, y comencé a correr hacia adelante para llegar de una buena vez.

Corrí, corrí, y corrí por media hora hasta que se hacía cada vez más fuerte esa sensación. Comencé a correr más rápido hasta notar una especie de Mansión extravagante, ahí debía ser el cuartel. Comencé a caminar, y a jadear, mientras que entraba al lugar. Llegué a la entrada del sitio, subí las escaleras con cuidado, y las puertas de forma mágica se abrieron solas. Comencé a caminar por el pasillo, ensuciando el suelo de el Cuartel, ensuciando las largas alfombras de ese lugar.

Llegué a una habitación, de un aspecto medieval donde varios Mortífagos estaban reunidos y distraídos sin notar mi presencia. No me importaba en lo más mínimo que no me hallan notado. La habitación era lo más sorprendente. Estaba iluminada por antorchas, sus paredes de rocas, detalles con forma de serpientes, cráneos, y de todo tipo de cosas parecidas que le daban un toque gótico al momento. Era algo espeluznante. Se notabam pequeños movimientos, movimientos veloces, en el suelo. Sentí algo que recorría mis patas, sin darme cuenta, algo frío y largo... Miré hacia abajo y era una serpiente, cruzaba con elegancia por mi pata, sin tener algún indicio de querer atacar, pero era mejor evitarla. Dí unos pasos hacia atrás y dejé que cruzara hacia otro lado. Continuaba jadeando y di un aullido dentro de la habitación para que me vieran; quizás pensarán que soy un lobo, esperemos que me traten con cariño. Me senté, como un perro en realidad, y esperé a que hicieran algo. Sería normal que se dieran cuenta que yo era un Mortífago Animago. Solamente esperé a ver que decían, que hacían, mientras continuaba jadeante con mi espectáculo.
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Re: El Renacer

Mensaje por Nicole Hayes el Lun Dic 27, 2010 7:56 pm

La castaña posó su atención a aquellos que se hacían presentes con el transcurrir de los minutos, su poco interés por lo que estaba sucediendo a su alrededor provocó que ella lanzara miradas desinteresadas a su gran mayoría, limitándose únicamente a guardar silencio mientras esperaba tranquilamente a que Isaac emitiese sonido alguno.

La primera bruja en llegar después de Nicole resultó ser Juliette, al darse cuenta de su llegada dirigió su mirada hacia ella dedicándole un gesto amable y con suavidad, siendo la rubia con quien poseía una relación de absoluta confianza muy probablemente por la gran variedad de cosas que ambas chicas tenían en común. Al ver el saludo que le dedicó a Isaac le dirigió una mirada con deje de curiosidad, sabía que aquello no había pasado desapercibido para muchos y a decir verdad, le importaba muy poco el favoritismo que pudiese llegar a existir entre su amiga y el denominado líder de los mortífagos. Posterior a la reciente llegada de la joven rubia, se dio cuenta que había llegado otra mujer quien al parecer también formaba parte del favoritismo de Isaac, Nicole, al no conocer a la rubia que respondía al nombre Isis se limitó únicamente a ignorar su comentario y dirigir su vista a otro sitio.

Segundos después, luego de haberle dado una respuesta a Isis con respecto a su comentario, no le fue difícil darse cuenta que el mago había posado su mirada sobre ella, la joven le sostuvo la mirada con deje de indiferencia esperando pacientemente a que terminase mientras colocaba su mano derecha sobre su cintura con el propósito de adoptar una pose que resultase ser de más comodidad para ella.

Al ver que Isaac había comenzado a hablar le dirigió una mirada de completa seriedad e indiferencia, la joven debía prestar atención a las acciones que estarían por realizar aquellos que trabajaban para el ministerio. Lo más reciente que había escuchado resultó ser la búsqueda de aurores, la cual estaba comenzando a crecer con cierta rapidez. No obstante, la castaña no podía vaticinar nada en concreto debido a que, a diferencia de muchos de sus compañeros, la joven no trabajaba para el Ministerio de Magia, por lo que simplemente se limitó a reservar ese dato para sí misma hasta averiguar con mejor exactitud si aquello resultaba ser falso o verdadero.

Una vez que el mago había terminado de hablar se percató que hubo otra persona en llegar al cuartel, desconocía su nombre por lo que simplemente se limitó a ignorarlo. Los minutos transcurrieron con una exagerada lentitud, Nicole cruzó de brazos mientras equilibraba el peso de su cuerpo en un intento por distraerse mientras esperaba a que el mago que respondía al nombre Isaac volviese a emitir sonido. Poco después, un animal había llegado, sin embargo no le prestó atención alguna, su compañía no era de gran interés para ella. Su egoísmo la llevaba a restarle importancia a cierta variedad de seres.

Su vista se dirigió nuevamente a Isaac, mientras esperaba con paciencia a que el mago volviese a hablar.
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Re: El Renacer

Mensaje por Matthew Selwyn el Lun Dic 27, 2010 10:12 pm

Offrol:
Para hacer este post continue con en rol de el antigüo Matthew Selwyn, por ende pude ver todos los que llegaron y todo lo que dijeron.
tongue

Onrol:

Las palabras de Isaac me impactaron, penetraron mis oídos e implanto una idea. El frío que hace en este cóncavo lugar es desde un punto de vista escalofriante y tétrico pues el ambiente medieval de la sala hace que se me ericen los bellos de los brazos, pero es artísticamente hermoso. El lugar es para gente que tenga un gusto estético extravagante.
Había un silencio incomodo, pero Isaac y sólo Isaac sabía romperlo, poco a poco iban llegando más seguidores de las verdaderas artes oscuras y cada que llegaba alguien hacia un breve y para nada irrespetuosa intervención, tal vez un poco de pena porque no todos son conocidos los pocos que conocía los observaba para distraerme un poco.
Logré ver mujeres que me parecían llamativas con solo ver sus miradas, daban la impresión de ser simplemente maravillosas y físicamente atractivas. Ese orgullo y la manera de sentarse tan esbeltamente las hace ver hasta excitante, y para hacerlo aún peor, que se muerdan los labios me puede matar.
Ya me estaba distrayendo demasiado estaba descuidando las palabras de Isaac y para tener éxito en las misiones futuras hay que saber escuchar.

Saber que Harry Potter estaba muerto despejaba mi mente, parecía un poco pervertido alegrarme por la muerte de alguien, pero él no sabe lo que yo sufrí y sufro por no haber tenido a mis padres siempre a mi lado.
Estaba ansioso porque no sabía que maravillosos planes tenía el líder para acabar con la sangre sucia y con esos malditos aurores que no tienen nada más que hacer sino que fastidiar la vida.
Saber que todos los días debo ir al Ministerio de Magia a ver centenares de ellos me estresa, me saca de mis cabales, por ellos me considero un hombre muy tranquilo, con un paciencia de dioses ese karma ninguno lo puede soportar, por eso cuando salga de la reunión pienso hacer un brindis por mí y que mejor manera de celebrarlo que con una buena compañía femenina.
La lujuria como siempre se ha apoderado de mi persona y con la nueva generación de mortífagos sé que tendré un revolcón de un sin número de emociones que se me dificultará controlar.

Isaac nos dice que hay que mantener una perfecta y armoniosa vigilancia de todos los magos y brujas que puedan ser una amenaza, inmediatamente pasa una idea única y totalitaria por mi mente, el plan perfecto para acabar con las promesas en el Mundo Mágico.
Hago una breve interrupción con un intento de tos.

- ¡Aagrrhmm!, qué pena Señor Dolohov, tengo una idea que posiblemente podemos ponerla en debate en este mismo instante.- hago una leve pausa, los miro a todos y con plena seguridad continúo. – Si alguno no sabe, yo laboró en el Ministerio de Magia, encargo en el departamento de deportes, juegos y competencias mágicas. Entonces este año tenemos dos eventos muy importantes… - levanto mi brazo derecho y entre mi palma y el brazo se hace un ángulo de 120° y señalo con mi dedo anular la idea número uno.
-Primero, se celebra el Mundial de Quiddtich- y con la misma pose de mi brazo señalo la idea número dos con el dedo gordo.
- Y segundo; se celebra el torneo de los tres magos entre los siguientes colegios: Academia Beauxbatons, el Instituto Durmstrang y el Colegio Hogwarts. – Sale una pequeña sonrisa de mi rostro, me levanto de la emoción que me dio este corto parlache y prosigo. - ¿Qué quiero con esto? Analizar y hacerle un seguimiento a cada uno de los participantes para saber cuál es la amenaza mayor para nosotros o simplemente influenciarlo en el arte de la magia negra. – Inhalo fuertemente y exhalo, debido a que hable mucho y posiblemente muy rápido. Apoyo mis manos sobre la mesa – Tener a nuestro poder el nombre de los candidatos no permite estar más familiarizados con los directos de cada escuela y así acabar con ellos, las fuentes de conocimiento más amplias. Realmente la idea original no la he planteado correctamente porque es una idea que me surgió a la ligera, pero con el tiempo la podemos ir modificando.- Finalmente me siento rápidamente, porque creo que hable demasiado y me organizo el cabello un poco por la emotividad que sentí al saber que participaría en la destrucción de los aurores y proclamar la sangre pura como la única que pueda desarrollar sus capacidades mágicas.
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Re: El Renacer

Mensaje por Ethan Wells el Mar Dic 28, 2010 9:45 pm

Las caras de todos en el ministerio eran las mismas de siempre, todos parecían idiotas preocupados por los últimos acontecimientos que habían pasado en el mundo mágico, El Profeta anunciaba las matanzas que habían ocurrido, aunque escondían la mayoría, pues no les convenía que el mundo mágico supiera que el ministerio no estaba laborando de la mejor manera posible.

Caminaba lentamente por los pasillos, mientras saludaba a algunos con la típica cara feliz que pretendía mantener en el lugar, todos los que estaban en ese lugar habían tenido algo que ver con el encubrimiento de la muerte de mis padres, todos habían sido complices en eso, no podía creer que toda esa gente fingiera que todo estaba bien, que no había nada que temer, dentro de poco tiempo sabrían lo que era el verdadero miedo y el pánico.

Definitivamente el hecho de estar infiltrado en el ministerio era el mejor trabajo que me podrían encomendar, era mi mejor venganza para aquellos que habían tomado en serio lo que decía, que no habían tomado en serio mis amenazas, ahora sabrían lo que el nuevo señor tenebroso tendría preparado para ellos, y que todas las personas que no lo mereciesen, sufrirían poco a poco. El mundo mágico ya empezaba a sentir el miedo que generaba la nueva generación de mortifagos, que nos movíamos lentamente y sigilosamente para hacer todo con precaución, pero bien hecho.

Salí del ministerio dando una ultima cara fingida al señor que estaba junto a la chimenea, había pasado únicamente para enterarme de las últimas nuevas que tenían en el cuartel de aurores, nada sobresaliente para ser sinceros, pero tenía que dirigirme al cuartel adonde estaba mi lealtad, había sentido el llamado de mi amo y tenía que dirigirme inmediatamente a ese lugar. Al estar fuera ya del ministerio, logre desaparecerme para llegar.

Note que habían varias personas cuando entre a la habitación, mire a ambos lados para cerciorarme de los que estaban en ese lugar, apenas les di un vistazo rápido y luego mi vista se dirigió hacia el frente, en donde estaba mi amo, al único que le debía lealtad por haberme mostrado lo que en verdad debía hacer para que todos aquellos imbeciles pagaran por lo que habían hecho.

-Perdón la tardanza, mi señor -dije haciendo una pequeña reverencia al estar frente a el para luego levantarme lentamente -.He tenido que pasar por el ministerio, cosas de rutina -agregue alejándome un poco para añadirme al círculo que se formaba a su alrededor fijándome esta vez en quienes estaban ya en el lugar.
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Re: El Renacer

Mensaje por Juliette Renard el Mar Dic 28, 2010 11:46 pm

A ver para dejar de estar con off rols, el orden de posteo es el siguiente:
-Isaac
-Nicole
-Matthew
-Ethan
-Juliette
-Isis
-Corban
-Beliál

Como pidió Isaac si queremos que esto funcione debemos mantener ese orden, eso si les pido de favor que no demoren mucho con los posts ya que retrasan al resto del grupo. En dado caso de que alguien mas entre, se colocará inmediatamente después del ultimo en responder al thread.

Otra cosa, Matthew, Alan estuvo revisando y los mundiales de Quidditch no concuerdan con la fecha actual del foro, así que eso queda descartado y debemos darle todo el realismo posible al rol. Además todavía esta en veremos si se abre Hogwarts o no, así que el Torneo de los Tres Magos tampoco es una opción en estos momentos, dependiendo de como avance el foro, veremos si se realiza o no.




Aquellas reuniones eran las únicas que lograban mantener a raya la paciencia de Juliette. Al no contar con la tradicional marca tenebrosa en el brazo, la forma de comunicarse era algo complicado ya que debían actuar con suma discreción para no levantar sospechas y generalmente algunos de los mortífagos se demoraban bastante, por lo que la rubia debía de mantener la calma y simplemente dedicarse a analizar a sus compañeros, porque a pesar de conocer a muchos de los presentes, había a quienes no había visto en su vida. Le agradecía a Isaac el haber apagado el cigarrillo en cuanto ella había puesto un pie dentro de la habitación, aquel aroma tan desagradable le producía náuseas y el ambiente todavía estaba ligeramente inundado por este por lo que se reclinó un poco hasta que su nariz rozó su hombro y así poder aspirar su propio perfume.

Poco después de su llegada, había aparecido otra rubia. Si no se equivocaba era hija de los alemanes Knoxville y tenía un mellizo. Al formar parte de la misma clase social, la francesa solía escuchar cosas a cerca de las demás familias, pero nunca había cruzado palabras con ella por lo que se limitó a saludarla con un movimiento de la cabeza y una ligera sonrisa. Podría parecer apática, pero no le interesaba lo que llegaran a pensar los demás a cerca de ella. Se cruzó de piernas mientras escuchaba atenta a Isaac.
-Me quito el sombrero ante ti, Isaac querido... - comentó después de que el mortífago terminó de hablar y le guiñaba un ojo. Estaba emocionada, más de lo que nunca habría estado en su vida. Deseaba mas que nada cobrar su venganza, hacerles pagar a toda aquella escoria por el daño que le habían provocado.

Corban había llegado así que le dedicó una de sus encantadoras sonrisas. Su cara de fastidio le causaba gracia, pero se limitó a mantener su sonrisa. La presencia de aquel lobo simplemente provocó el desvanecimiento de su sonrisa. Alzó una ceja pero prefirió ignorarlo. Escuchar a Matthew fue lo que captó la atención de la rubia.
-¿Los Mundiales de Quidditch no se celebrarán dentro de dos años? - preguntó mientras arqueaba las cejas. Por lo que había llegado a escuchar, todavía faltaba tiempo para aquel evento - Y en cuanto a el Torneo de los Tres Magos, todavía no nos dan una respuesta afirmativa los colegios de Beuxbatons y Durmstrang, aunque de saber alguna noticia al respecto, se los comunicaré en seguida - había girado su rostro hacia Isaac mientras comentaba la información que había recolectado, aunque se percató de la llegada de Ethan. Al principio aquel chico no le brindaba una sensación de confianza a la rubia, pero con el paso del tiempo se había dado cuenta que Ethan le era fiel a los mortífagos y estaba dispuesto a todo cobrar su venganza.

-Me alegro que hayas decidido que somos dignos de disfrutar tu presencia Ethan, no sé si lo has conocido ya o no, pero hace poco envié a un nuevo auror a sus oficinas, Markus Stein... - le comentó con amargura al recordar a aquel sujeto - Te recomendaría que lo vigilaras muy de cerca, para ser nuevo estaba enterado de demasiadas cosas y no perdió segundo alguno para interrogarme, además, la coordinadora del Departamento de Cooperación Mágica Internacional debe quedar bien ante ellos ¿no es cierto? - preguntó con una sonrisa. Debía cuidar su impecable imagen delante de todos aquellos idiotas aurores y procurar que metieran sus narices en otros asuntos y no en los de ella.

-Isaac, llevo varios días meditando... ¿cómo nos comunicaremos ahora los mortífagos? Antes llevaban la marca en el brazo, pero eso es demasiado arriesgado por el momento - se mordió el labio inferior mientras colocaba su cabello sobre un hombro. No podía presumir de ser la chica mas creativa del mundo pero estaba segura de que alguno aportaría una buena idea -¿Se les ocurre alguna forma ágil y discreta en la que podamos comunicarnos? - Si bien había leído muchas cosas acerca de los mortífagos y por mas que ansiara llevar una marca tenebrosa, era peligroso para ellos llevar aquella marca tan visible. Ante todo debían cuidar los detalles y cualquier error por pequeño que fuera, podría arruinar todos sus maravillosos planes.
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Re: El Renacer

Mensaje por Isis Knoxville el Jue Dic 30, 2010 5:53 pm

En el ambiente había cierto aire de misticismo y benevolencia que prácticamente le daban ganas de reírse. Todos -salvo algunos- actuaban de forma seria y apropiada. ¡Como unos señoritos ingleses!. No es que despreciara aquello, pero tanto protocolo a veces la abrumaba. Así que sin más, se dirigió a un asiento y se dejó caer en el mismo con cierto desgano. Todavía faltaba que llegaran unos cuantos más por el lugar, así que a eso en parte se debía el silencio entre los demás. Isis chasqueó la lengua y suspiró, cortando aquella paz. Acto seguido, la voz de Isaac se hizo escuchar, haciendo que apartara su mirada de sus uñas, escuchándolo con atención.

- El hecho de matar a los Potter y al resto de escorias ya ha levantado algunas sospechas entre los miembros del Wizengamot - Declaró Isis en un tono indiferente, observando a Isaac. - Han ordenado ir en búsqueda de los culpables - Soltó una risita irónica y miró hacia otro lado. El Wizengamot escaseaba de ancianos últimamente, ahora, las mentes jóvenes y vivaces ocupaban diferentes puestos. Personas entre los 30 o setenta años. La más joven de esos lados era ella, quién había entrado gracias a su padre, que formaba parte del jurado. Así que era algo sencillo limpiar nombres. Básicamente, la política siempre se manejaba así. Había injusticia rondando por todos lados. ¿Pero quién era ella para quejarse de eso si los beneficiaba?. - Supongo que de todas formas, pueden tener su reputación asegurada. Como también siempre se puede utilizar un conejillo de indias. Abundan por todos lados - Un imperio contra algunos idiotas y bastaría para inculparlos y ocupar el lugar de ellos en Azkaban. Sería un eficiente reemplazo.

Poco después, alguien más hizo aparición. El aroma a perro llegó a sus fosas nasales, como también un aullido. Isis hizo una pequeña mueca de disgusto y miró al animago que había hecho aparición. Que forma más teatral y linda de aparecerse por un lugar. Diez puntos para el perro. Esbozó una sonrisa torcida y una vez más el silencio se vio interrumpido por otro sujeto. Isis llevó su mirada gris hasta el susodicho y escuchó sus palabras. Y cuando finalizó, se quedó algo boquiabierta, mirando a Isaac con un dejo de confusión. Recopilemos. Se lo pensó un rato, analizando cada detalle, hasta que Juliette Renard dio su opinión al respecto de todo aquello. Y no podía estar más acertada.

La rubia asintió con la cabeza, secundando su comentario y luego levantó su dedo para continuar hablando. Sin embargo, la llegada de Wells, disculpándose por su tardanza, volvió a dejarla con las palabras en la boca. - En fin. Como iba a decirles...Han pasado muchas cosas y como bien dijo Isaac, es probable que pronto algún grupillo vaya en contra de nuestros ideales. No se si precisamente en Hogwarts...A decir verdad, esos críos no me interesan demasiado a menos que sean un centenar de ellos - Comentó mientras adoptaba una posición más erguida en su asiento. - En todo caso, no se que tan bueno sea la idea de observar a niños con posible potencial. A los 17 años son inestables y no tienen ideas claras. Sería un suicidio social si a alguno de esos niños se le llegara a escapar algo de la boca. De todas formas, como dijo Juliette, nadie ha confirmado nada sobre el torneo - Hizo una pequeña pausa y luego sacó un collar de debajo de su abrigo, que era como una especie de relicario de plata. - Ahora, respecto a nuestra forma de comunicarnos... - Isis terminó quitándose el collar y lo alzó un poco, dejándolo a la vista de todos.

- Tengo una sugerencia...Este collar tiene un idéntico, que lo lleva mi hermano. Lo he conseguido en el Callejon Knocturn, en una tienda de diferentes y curiosos artefactos - Dirigió su mirada al collar y sonrió. - Este relicario es él método por el cual se que mi hermano me llama o viceversa. Con tan solo tocarlo con la yema de los dedos, el otro relicario vibrará. Pero descuiden, no es nada bochornoso o visible. Solamente lo sentirá la persona que lo lleva puesto. Es bastante útil - Dejó de mirar el relicario y volvió a colocárselo, para mirar finalmente a todos los presentes. - El dueño del local tiene la maravillosa facultad de ingeniársela para hacer otros. Es cómodo, se puede ocultar con facilidad y es inofensivo a la vista. Aunque de todas formas yo lo ocultaría, porque sería bastante curioso que todos tuviéramos el mismo relicario - Se encogió de hombros y se quedó callada. Era una simple sugerencia que podía ser tomada, como no. Aunque sea de forma eventual, hasta que a alguien se le ocurriera algo mejor.
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Re: El Renacer

Mensaje por Corban Miller el Jue Dic 30, 2010 9:32 pm

Hasta ahora, me habia mantenido en silencio, escuchando y sonriendo antes las ideas que tenian para poder causar un poco mas de revuelo en el mundo magico. Mi actual posicion no permitia ver a todos mi sonrisa de diversion y altaneria que me portaba, pues apesar de ser de los mas allegados a Isaac, sus ideas aun eran tan infantiles como las de un niñoa de cuarto grado. Cruze mis brazos comodamente sobre mi pecho, mientras mi espalda se reposaba suavemente en la fria pared.

Escuchaban aun atento las intervenciones de todos y cada uno de los presentes ahi, desde la comica intervencion de Wells, en el recinto con aquel poco grato olor a perro mojado, los reclamos y calculos de Juliette y las opiniones y sugerencias de Isis. Me quede pensativo un segundo entre el silencio sepulcral que se daba en ese momento.

- Perfecto - Empeze a hablar, descruzando con garcia mis brazos y dando un paso adelante, con elegancia y sin preocupacion aparente - Si bien, los Mundiales de Quidditch, no son este año, no creo sea muy temprano para empezar a planearlos de manera adecuada. Es decir, es un evento Macro, con varios paises, creo necesita mas preparacion si de verdad queremos incurcionar en esto - Comente con total calma, demostrando mi dura seguridad - Ahora, hablando de eventos mas cercanos - Di otro ligero paso hacia adelante, sin quedar al centro de la reunion, pero si llamando la atencion de los presentes.

- El Torneo de los Tres Magos, puede ser un parte aguas, como comun mente le llaman, para "nuestra aparicion". Un Evento seguido, no con mucha asistencia, siendo participes solamente tres colegios, pero si comentado por gran parte del mundo magico...aunque claro, no esta confimado aun, pero debemos estar muy atentos - Le huiñe un ojo a Juliette, pues sabia perfectamente que no se le escaparia nada acerca del Torneo. - Aunque por otra parte, atacar por un lado en donde los aurores y magos no se pueden presentar con tanta facilidad seria algo muy divertido - Solte una breve carcajada - Los Muggles poco podrian hacer y seria mas complicado tener un control en la comunidad muggle.

Me acerque un poco hacia donde estaba Isis, con una mano en la barbilla un poco crecida - Si bien lo dices, los chicos de 17 años son inestables, a mi punto de vista me parece buena idea vigilarlos, estudiarlos un poco, por que he de recordarles, que fue un chico de 17,18 años el que detorro al Señor Tenebroso. No subestimen lo que tienen enfrente - Comente con seriedad, mirando a la nada, pero cambiando mi expresion a una mas relajada para volver a hablar - Y retomando la pergunta de Juliette y la sugerencia de Isis. Me parece muy buena idea, siempre y cuando se puedan hacer diferentes articulos con la misma funcionalidad - Alze ambas cejas, hechandole un vistazo al collar de la rubia - Seria raro que portaramos articulos similares como bien lo ha mencionado. En un ejemplo, Juliette podria portar una dije, y en cuanto a mi un anillo...no? Asi toda sospecha quedaria disipada - Finalize con una serena sonrisa.

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Re: El Renacer

Mensaje por Juliette Renard el Lun Ene 03, 2011 4:15 pm

Bien al parecer han pasado cerca de 4 días y Beliál no ha respondido, así que de ahora en adelante tendrán máximo 24 horas para responder. Si en ese periodo no hay respuesta, el siguiente usuario de la lista tendrá que responder, en este caso es el turno de Isaac. Esto para no dejar el tema inactivo y poder darle seguimiento.
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Re: El Renacer

Mensaje por Matthew Selwyn el Jue Ene 06, 2011 12:29 pm

Después de haber comentado y meter la pata. Me quedo completamente callado escuchando palabra tras palabra de la señorita Renard, la señorita Knoxville y por supuesto de su buen amigo Corban.
Juliette tenía toda la razón debíamos hallar una manera de comunicarnos discreta y sigilosamente sin que el Mundo Mágico se enterará de la reaparición de los mortífagos.
Desde un principio la idea de Isis se me hacía agradable, usar collares, es fácil esconderlos, complicado verlos y con algún hechizo es muy difícil que sea arrebatado.
Pero el ingenio de Corban me hizo caer en cuenta y sería raro que portáramos todos objetos iguales.
- Desde mi punto de vista creo que sería bueno ser un poco tradicionales y usar nuevamente la marca tenebrosa o usar “tatuajes” que no sean exactamente los mismos. Podría ser alguna criatura mágica, digamos un dragón Opaleye de las Antípodas y cuando sea activada la marca sentir una descarga eléctrica o un simple quemón en el lugar d... -La seriedad que estaba manejando era absoluta pero mientras hablaba se me fue ocurriendo otra idea, por ende no termine la oración, posiblemente la idea que se me ocurrió podría ser mucho mejor porque no ocupaba tanto espacio como un dragón.
Mirando hacia arriba rápidamente y sobando mi barbilla expongo la idea.- Otra idea podría ser una pequeña marca de la clave de sol, clave de fa y clave de do y cuando necesitemos comunicarnos suena alguna melodía que comience con esta clave. Podría ser Sonata nº23 para piano de Beethoven o Cuarteto de cuerda nº2, de Haydn.- Inmediatamente miro a Corban debido a sus dotes con la música y este recuerdo me hace sacar una pequeña sonrisa.
- Y para Isaac sería algo más desarrollado – Lo miro con un profundo respeto mientras trueno mis dedos, tomo un respiro y prosigo -… un pentagrama el cual cuando estemos todos reunidos aparecerá parte de la sinfonía y las claves en el lugar indicado, si no aparece alguna clave en el pentagrama de Isaac es porque no ha respondido el llamado.-
Finalmente cruzo de brazos mirando fijamente a los presentes.
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Re: El Renacer

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